Territorios inteligentes

6 December 2016

La entrada en el siglo XXI y el aumento de las incertidumbres y retos ligados a la globalización y a los problemas de justicia social y competitividad, ha asentado en todos los territorios, a nivel mundial, el convencimiento de que es necesario refundar los principios en los que se han de basar, en adelante, las estrategias de desarrollo. Por una parte, se ha generalizado el convencimiento de que es ineludible incorporar el compromiso con la Sostenibilidad (en su triple vertiente económica, social y ambiental) en cualquier estrategia de desarrollo;  y, por otra, se ha generado una ruptura con modelos de gestión tradicional en el territorio.

 

Existen en este momento importantes reflexiones a nivel mundial, sobre cómo integrar de la mejor manera la sostenibilidad en las políticas territoriales, y, al mismo tiempo, cómo dotar a las políticas sectoriales de dimensión territorial.

Paralelamente, se está produciendo un replanteamiento sobre la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales para afrontar los nuevos enfoques estratégicos en el territorio. La gobernanza territorial se ha convertido en el instrumento en el que se encuentran depositadas las esperanzas de una más efectiva gestión y una más transparente aplicación de las políticas de desarrollo territorial.

En los últimos años, el concepto de territorio inteligente se ha consolidado como  una tendencia creciente en el entorno de las políticas de sostenibilidad. Tiene escasos antecedentes, aunque es fácil encontrar conceptos cercanos a éste, principalmente desde las Teorías Urbanas y Regionales que están planteando el tema de las “smart cities”, si bien es un debate que está muy centrado en el uso de las tecnologías de la información en el espacio público urbano.

Ante todo, cabría indicar que Inteligencia ha existido siempre en todos los pueblos y territorios, y está inextricablemente unida a sus tradiciones, sus saberes y su capacidad de respuesta a lo largo de su historia.

A la luz del debate sobre la redefinición de las estrategias de desarrollo que se está produciendo en estos momentos, el concepto de territorios inteligentes lo que viene a proponer es una nueva interpretación del concepto de desarrollo competitivo y sostenible aplicado al territorio del siglo XXI. Autores como Rafael Echeverri, consideran, de hecho, que el territorio se convierte bajo este nuevo paradigma, en la nueva unidad de gestión pública.

Los territorios inteligentes vienen definidos por contar con  los siguientes atributos:

    • Sostenibilidad
    • Equidad
    • Responsabilidad
    • Capacidad de aprendizaje y adaptación
    • Enfoque sistémico
    • Identificación de ventajas competitivas
    • Innovación social
    • Gobernanza
    • Trabajo en Red
    • Incorporación de conocimiento
    • Economía creativa

Como principal pilar, la apuesta por la sostenibilidad en sus tres vertientes (desarrollo económico y competitividad, cohesión social y respeto medioambiental) informa la arquitectura esencial de este modelo territorial.

Junto a ello, los territorios inteligentes se caracterizan por su capacidad continua de aprendizaje y adaptación (el aprendizaje continuo es un prerrequisito indispensable para una sociedad innovadora).

Son  territorios que, más allá de su competitividad económica o sectorial, actúan con un enfoque territorial dirigido a encontrar su singularidad competitiva en un marco global.

La inteligencia territorial está también unida a una dimensión multisectorial que favorezca una definición integral de políticas públicas de desarrollo sostenible, y que coordine políticas macro con el resto de políticas sectoriales con incidencia en el territorio.

Son territorios inteligentes de igual manera aquéllos preocupados por integrar el conocimiento que exista en el territorio, conectarlo y utilizarlo para el beneficio común. Territorios, en definitiva, que promueven y aplican la inteligencia colectiva.

Son territorios que, por ello, colaboran y trabajan en Red, como enfoque necesario y útil para integrar y fomentar tanto relaciones complejas y multinivel; como un volumen de información elevado.

Son territorios con un liderazgo fuerte y una participación pública efectiva en la conformación de un proyecto de futuro basado en las expectativas y necesidades de las personas que viven en él.

Son territorios que crean nuevas formas de gobernanza para asegurar que la toma de decisiones sea participativa y esté suficientemente informada. Son territorios que están innovando en el entorno social, mediante nuevas formas de participación, codecisión y renegociación de competencias y responsabilidades en las políticas y estrategias planteadas, implicando a todos los agentes locales, privados y públicos de la economía formal e informal. 

El modelo de territorios inteligentes se basa en una dimensión de equidad que tenga como objetivo un desarrollo inclusivo, en el que se contemple la incorporación de los colectivos más desfavorecidos a los procesos productivos del mismo.

Con respecto a la dimensión territorial,  este modelo territorial contempla a las unidades territoriales no sólo como espacios físicos, sino como el resultado de una visión compartida de cambio, que da sentido y contenido al proceso de desarrollo a partir de la diversidad cultural, los intereses y voluntades comunes de la población. Una visión compartida de cambios que debe radicar en una gobernanza local ampliada e incluyente, donde la participación, la deliberación y la concertación entre actores reciban atención prioritaria.

Concluyendo, podríamos afirmar que aquellos territorios con vocación de construir su proyecto de futuro basándolo en la sostenibilidad, en la responsabilidad social y ambiental, en el aprendizaje y la gestión del conocimiento, y en la colaboración, constituyen territorios inteligentes.

 Y para ello, no se necesita ni un tamaño, ni un nivel de infraestructuras predeterminado.

Cualquier territorio puede ser un territorio inteligente.

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En el ámbito europeo, la Unión Europea ha hecho una fuerte apuesta en estos momentos, abogando por un enfoque estratégico de desarrollo económico basado en la especialización inteligente a nivel regional. Esta especialización territorial está fuertemente conectada con los objetivos de crecimiento y empleo que tiene marcada en su agenda la UE en los próximos años,  y está suponiendo para las regiones europeas el desarrollo de un proceso de identificación de sus ventajas competitivas; y de selección, en base a las mismas, de sus prioridades estratégicas y de las políticas más adecuadas para maximizar su potencial de desarrollo.

En el ámbito de América Latina y Caribe, existen numerosas experiencias de territorios que han introducido grandes transformaciones en sus planeamiento rural; que han creado nuevos escenarios de institucionalidad;  nuevos marcos normativos para la actuación en el ámbito territorial; y nuevos enfoques estratégicos de carácter multidimensional en los cuales se asumen aspectos políticos, culturales, ambientales o de identidad, como objetivos del mismo nivel que los de generación de riqueza, que fueron los privilegiados en los planteamientos de desarrollo rural.

Experiencias territoriales en ambos ámbitos geográficos (UE y ALC) serán objeto de nuestra atención.

 

Fuentes de referencia:

Smart specialization, the concept. Dominique Foray

s3platform.jrc.ec.europa.eu/documents/10157/0/kfg_policy_brief_no9.pdf

Artículo “El enfoque territorial redefine el desarrollo rural”. Rafael Echeverri y Ana María Echeverri

www.proterritorios.net/sites/documentos/biblioteca/DI16.pdf

Territorios inteligentes. Alfonso Vergara. Revista Ambienta 2009. Gobierno de España.

www.magrama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_AM%2FAmbienta_2009_89_34_58.pdf

Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales (Serie  documental de Geo Crítica). Universidad de Barcelona . ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98 . Vol. XIII, nº 800, 25 de octubre de 2008.

“Del caos a los territorios inteligentes”. Rosa M. Estaba. Universidad Central de Venezuela, Caracas