Entrevista con Didier Leschi, Director General de la OFII - Oficina Francesa de Inmigración y de Integración

19 mayo 2017
Entrevista con Didier Leschi, Director General de la OFII - Oficina Francesa de Inmigración y de Integración

El 24 de marzo de 2017, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, tuvo lugar un seminario sobre la temática de los «Migrantes y Refugiados», co-organizado por nuestra Federación y sus socios. Este encuentro tenía como objetivo hacer un balance de la situación y trabajar sobre las pedagogías de una Conferencia Internacional que tendrá lugar, en el mismo lugar, en noviembre de 2017.

 

Didier Leschi, Director General de la OFII - Oficina Francesa de Inmigración y de Integración, era uno de los participantes en este seminario, al igual que otros numerosos especialistas (Organizaciones internacionales, Instituciones estatales, ONGs, Santa Sede). También participará en la Conferencia Internacional del mes de noviembre de 2017: «Migrantes y refugiados en un mundo globalizado: Papel y responsabilidad de las universidades».

 

Encuentro con este antiguo jefe de la oficina central de cultos del Ministerio del Interior y Prefecto delegado para la igualdad de oportunidades en Seine-Saint-Denis. Didier Leschi es, desde hace dos años, Director General de la OFII - Oficina Francesa de Inmigración y de Integración, institución pública puesta bajo la tutela del Ministerio del Interior, que cuenta con algo más de 1.000 agentes.

 

La FIUC - Federación Internacional de Universidades católicas va a organizar junto con sus socios una Conferencia Internacional que reunirá a diferentes especialistas del mundo académico, político y de las ONGs, que llevará como título: «Migrantes y refugiados en un mundo globalizado: Rol y responsabilidad de las universidades», que tendrá lugar del 1 al 4 de noviembre en Roma. ¿Qué consideración le merece esta iniciativa?

 

Se trata de una iniciativa importante, es esencial intercambiar puntos de vista sobre la situación europea y mundial, y ver cómo los diferentes países y agentes reaccionan frente al reto de la crisis migratoria.

Hay un núcleo de países que trabajan juntos: hay que vigilar para estrechar estos lazos ya existentes, para elaborar una visión común frente a un movimiento migratorio que, a mi modo de ver, no se detendrá.

 

¿Cuáles son las principales misiones de la OFII - Oficina Francesa de Inmigración y de Integración, de la que es usted Director General?

 

La OFII desarrolla tres misiones principales, delegadas por el Estado: la acogida y la integración de los inmigrados autorizados a permanecer en Francia de manera estable, la acogida de los solicitantes de asilo y la ayuda al retorno y a la reinserción de los extranjeros en sus países de origen.

En primer lugar, la OFII se encarga de la acogida de los migrantes legales, es esta la parte más voluminosa del trabajo. Hay, más o menos, 160.000 personas que llegan a Francia cada año (esta cifra no incluye a los estudiantes internacionales, que son unos 60.000 aproximadamente). Estas personas vienen mayoritariamente en el marco de la reagrupación de cónyuges, de la reagrupación familiar, y proceden, de una manera menos importante, de una inmigración de trabajo. Se dirigen a las direcciones territoriales de la OFII (hay 31 en Francia) o pasan por sus representaciones en el extranjero, a fin de obtener un visado de trabajo temporal. En los despachos de la Oficina francesa de Inmigración y de Integración se organizan tests de lengua francesa, a fin de poder orientar a las personas hacia cursos de francés. Se proponen asimismo sesiones de información sobre la «realidad francesa», a modo de sesiones de instrucción cívica, de dos días de duración, visitas médicas y exámenes de vulnerabilidad.

El segundo campo de acción de la OFII consiste en hacerse cargo de los solicitantes de asilo, con eso que se llama las «condiciones materiales de acogida»:

El primer aspecto de esta política de acogida es el alojamiento, puesto que en el momento actual se da alojamiento a algo más de 60.000 personas a lo largo y ancho de todo el país.

El segundo aspecto es el pago de un subsidio a los solicitantes de asilo, que afecta actualmente a 110.000 personas. Esta faceta de la OFII es la que más a menudo aparece en los medios de comunicación, puesto que hemos participado en puestas bajo techo masivas a partir de Calais o de campamentos parisienses. En efecto, la Oficina francesa de Inmigración y de Integración es la pieza clave de la recolocación de los migrantes y de los refugiados, especialmente a partir de los «hotspots» de Grecia o de Italia hacia Francia.

La tercera particularidad de la OFII es «la ayuda al retorno voluntario». Les proponemos hacernos cargo de su repatriación a las personas que deseen volver a sus países de origen. Se trata de asumir los gastos de transporte (que incluye el precio del billete y del equipaje), de ofrecerles el pago de una prima y de una ayuda para la reinserción (que va de los 3.500 € a los 9.000 €, en función del país de origen). Se pone el acento en los países que necesitan la obtención de visado para venir a Francia. En 2016, procedimos a cerca de 5.000 retornos voluntarios, se nota una fuerte progresión de los retornos hacia Paquistán, Afganistán, pero también un gran número de retornos hacia Túnez o Moldavia, por ejemplo. En el sitio de retorno se encuentran operadores mandatados por la OFII que ayudarán al montaje del proyecto económico del migrante que vuelve a su casa. El dinero que se invierte sirve a la vez para el desarrollo del país y para la estabilización de la persona, de su familia, en su país de origen para que ya no tenga necesidad o la voluntad de volver a partir.

Europa está haciendo frente a una crisis migratoria sin precedentes. Con más de 65 millones de desplazados en el mundo en 2016, contra 19,4 millones de refugiados en 2005, el número de migrantes se ha multiplicado por tres en una decena de años. Este fortísimo aumento, que resulta especialmente de la multiplicación de los conflictos, da testimonio de la urgencia de la situación.

 

¿En qué situación se encuentra Francia con respecto a sus vecinos? ¿Cuál es su política?

 

Francia forma parte de los países de Europa que cuentan con una gran tradición de inmigración. Esta está ligada a la llegada de trabajadores, que han hecho llegar en un segundo momento a sus seres allegados en el marco del reagrupamiento familiar. Esta cifra ha podido alcanzar a las 200.000 personas por año.

Sin embargo, Francia no es actualmente el país prioritario para los migrantes. ¿La causa? Las personas que migran, es comprensible, hacen sus cálculos económicos a la hora de elegir su destino. Buscan un país en el que piensan que tendrán perspectivas económicas reales, puesto que desean adquirir lo antes posible una autonomía gracias a su trabajo. En consecuencia, Francia sufre menos que otros el impacto de la crisis que conocemos desde hace dos años.

Sin embargo, en Italia por ejemplo, el 30 % de la gente que llega procede de países de lengua francesa. En consecuencia, Francia aparece como una «segunda opción» y hoy debemos hacer frente a llegadas importantes desde Alemania o Europa del Norte. Este fenómeno se va acentuando. En efecto, se describe con frecuencia a Alemania como un país muy generoso en materia de política migratoria, con 1.200.000 personas acogidas en su suelo en 2015. Una afirmación que es preciso matizar: a 250.000 personas se les ha denegado la solicitud de asilo, y la perspectiva es denegarla a otros 400.000 más de aquí a finales de 2017. Estos migrantes eligen Francia como segunda opción, este es el caso en particular de los afganos, los sudaneses o los albaneses que llegan de Alemania, de Noruega o de Suecia.

En el marco de los acuerdos establecidos entre los diferentes gobiernos europeos, en el marco de la crisis griega y de la masiva llegada a Italia, Francia es el primer país en lo concerniente a la tasa de relocalización de migrantes. Lleva a cabo el 30 % de las relocalizaciones europeas y se posiciona asimismo como el primer país en materia de «reinstalados» a partir de Turquía. Evidentemente, algunos países europeos no siguen el juego, pero este es un debate más político.